“El no tener ya ilusiones es como haber servido de espejo al tocador íntimo de la vida. No hay en la vida un misterio más conmovedor que el amor a la vida; él solo pasa por encima de toda evidencia. Hay que dejar de pertenecer por completo a este mundo para que la vida parezca un absoluto. Desde el cielo, ésta es la perspectiva que se tiene”.