José Donoso, “Diarios tempranos. Donoso in progress, 1950-1965”.

“¿Por qué escribo?
Todo ha sido dicho ya, esa es la sensación que uno tiene. Pero resulta que uno nunca sabe lo que va a decir, qué tiene que decir, hasta no decirlo por escrito. Porque no me interesan los escritores que llegan a una conclusión antes de su obra y construyen una ficción para exponerla. Me interesan, al contrario, aquellos escritores cuyo significado, cuya voz, es inseparable de la obra hecha, y sólo al hacerla la van encontrando y conociendo. Me interesan sobre todo las obras que, por muy conscientes e inteligentes que sean, sean más que nada ellas mismas un encuentro del escritor con su propio ser, con el mundo, con la vida. Si una obra no es esto, es muerte, es un aborto, no es literatura. Yo quisiera escribir una obra así, consciente e inteligente al máximo, y tal vez aparentemente fría, pero que fuera una lucha para encontrar mi propia razón y mi razón en la razón del mundo y con esta razón una voz. En el fondo, uno escribe para saber por qué escribe”.

—José Donoso
“Diarios tempranos. Donoso in progress, 1950-1965”.
Cuaderno 22, Santa Ana, 10 de agosto, 1962.