“… en los momentos de apuro o de suma humillación o cuando el corazón ya no podía más físicamente, siempre me ayudaba esta exigencia que me planteaba a mí mismo: observa, analiza, guarda en la memoria lo que ocurre —mañana será diferente, mañana lo percibirás de otra manera; regístralo tal como actúa y se manifiesta en el momento.
Y muy pronto esta exhortación a ponerme por encima de la situación y a conservar la libertad interna se plasmó en una sigla secreta cada vez más eficaz: ¡LTI, LTI!”.
Victor Klemperer
“LTI: La lengua del Tercer Reich. Apuntes de un filólogo”.